Cuarenta días después

Aunque al inicio se llamo cuarentena, el estar en nuestras casas a causa del virus fueron mucho más que cuarenta días. En realidad, fueron varios meses, estos en los cuales algo cambio, no solo entre nosotros y en nuestro interior, sino también en el exterior.

En la cuarentena nos convertimos a la fuerza en seres más familiares, el compartir era una obligación, asi que día tras días conocimos más de las personas con las que convivíamos, cosas que incluso desconocíamos, y creamos lazos que antes habíamos abandonado por completo.

En nuestras redes sociales y grupos de amigos, retomamos conversaciones de cosas que ya hace tiempo habían pasado, las cuales nos sacaron de nuevo sonrisas en medio de la calamidad. Nos contactamos con amigos que hacia mucho habíamos perdimos el contacto, he incluso nos interesábamos por sus vidas más aún que antes.

Y en nuestro interior nos convertimos en seres más humanos, mucho más consientes de problemáticas de nuestros seres queridos, e intentamos desde nuestras casas ser solidarios, apoyarnos y pensar en comunidad. Dejamos de lado pensamientos plásticos, envidias, odios irracionales, estratos sociales, ideologías, e incluso odios futbolísticos. Fuimos por un poco tiempo,felices, sin odios, ni rencores, porque lastimosamente el enemigo nos unió y convirtió en algo que habíamos dejado de ser, consientes.

Pero lo que más nos sorprendió fue el mundo exterior. El aire se purifico, los animales volvieron a zonas que les habíamos invadido, la flora comenzó a nacer de manera sorprendente, las playas, ríos y mares, estaban limpios y totalmente cristalinos, los bosques estaban frondosos, el mundo era verde de nuevo.

Y hoy 40 días después, no quiero salir de mi casa de nuevo. Al parecer no se aprendió nada, la gente siguió siendo las misma de antes del virus, de nuevo las pantallas que nos unieron, hoy nos distancian.  Lo primero que quisieron hacer fue distanciarse de los seres con lo que nos habíamos encerrado, nuestras familias, amigos a los que contactamos otra vez perdimos contacto. Pero lo mas triste fue que volvimos a contaminar el mundo.

Lo poco que los animales habían recuperado se lo quitamos con nuestros deportes extremos, nuestro ecoturismo, yendo a playas, consumiendo de la misma forma que lo hacíamos antes. Sin ser conscientes de lo que sucedió solo nos convertimos en lo mismo que éramos antes, salimos de lo peor sin aprender absolutamente nada.

Es por eso por lo que me niego hoy a salir, no quiero poner un solo pie fuera de mi casa, tengo miedo, no quiero contagiarme del ser humano, inconsciente, irracional e ignorante.

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