Confianza: El Cadáver que Decoramos con Sonrisas

Has puesto tu fe en las manos equivocadas. De nuevo.



Esas que se cierran alrededor de tu cuello creativo mientras te susurran "amigo". Esas que beben de tu brillo porque carecen del propio. Las mismas que escalan sobre los cadáveres de tus ideas, robando pedazos de tu alma para adornar su vacío.

¿Crees que exagero? Abre los ojos.

El mundo laboral no es más que el espejo distorsionado del humano moderno: hueco, plástico, depredador. Donde debería haber colaboración, hay canibalismo. Donde prometieron lealtad, solo hay usura disfrazada de camaradería.

Te han vendido la mentira del “trabajo colaborativo " mientras jugaban al ajedrez con tu sustento. Esos pequeños déspotas de escritorio, inflados por migajas de poder, mueven hilos con una sonrisa. Saben que detrás de ti hay una familia, sueños, facturas por pagar. Y les importa menos que el polvo bajo sus zapatos italianos.

¿Y las "amistades"? Ja. Estrategias de escalada social. Parasitan tu luz porque temen su propia oscuridad. Te piden "transparencia" para saquear tu creatividad. Te ofrecen "apoyo" para clavarte el cuchillo en cuanto das la espalda.

Pero aquí está la verdad que no quieren que leas:

Su triunfo es tan efímero como su alma.

Mientras ellos juegan a ser dioses con vidas ajenas, algo permanece. Algo que trasciende sus juegos de poder: LA VERDAD. La Historia. El Arte.

Los héroes reales —los Pepe Grillo que disfrutas en ficciones, los creadores que pintan verdades en lienzos, los escritores que diseccionan almas con palabras— ellos sí perdurarán.

Nos leerán cuando sus rascacielos de mentiras se hayan convertido en polvo. Nuestras palabras resonarán cuando sus nombres hayan sido borrados por el viento del tiempo.

Ellos tienen el poder momentáneo. Nosotros tenemos la eternidad.

Porque el vacío que construyen hoy será su legado. Mientras que la verdad que sembramos —aunque nos cueste todo— florecerá en jardines que nunca podrán pisar.

No te rindas. Tu brillo les ciega porque es real. Su sombra solo existe porque tu luz persiste.

Don Pepe El Grillo

Susurrando verdades en un mundo sordo

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